Cecilio Erazquin — amigo de Polonia y promotor de su cultura en el País Vasco desde hace muchos años
El interés de Cecilio por Polonia y la cultura polaca comenzó mucho antes de la cooperación entre nuestros centros. Visitaba nuestro país ya en tiempos de la República Popular de Polonia, conociendo a sus habitantes, sus costumbres y su vida cotidiana. Siente especial cariño por la cocina polaca: también alrededor de la mesa encontramos muchas ocasiones para conversar y compartir encuentros entrañables.
Desde hace muchos años, Cecilio se dedica con entusiasmo a acercar Polonia al alumnado y a los habitantes del País Vasco. Comparte sus propias experiencias, anima a conocer nuestra cultura y contribuye a organizar intercambios que permiten a nuevas generaciones de jóvenes vascos descubrir personalmente nuestro país. Su labor no consiste solo en organizar encuentros, sino también en cultivar un cariño duradero hacia Polonia y los polacos. Este trabajo paciente y constante ayuda a superar estereotipos y a transformar la distancia entre países en cercanía entre personas.
Uno de los elementos que nos unen es la tradición católica presente tanto en Polonia como en el País Vasco. Este patrimonio compartido nos ayuda a encontrar costumbres y valores cercanos y, al mismo tiempo, a descubrir con curiosidad las diferencias entre nuestras culturas.
Gracias a Cecilio, Polonia se convierte para muchos jóvenes en un lugar de rostros conocidos, hospitalidad y amistades a las que merece la pena volver. Su dedicación ocupa un lugar especial en la historia de la cooperación entre nuestros centros, como docente y coordinador, pero también como una persona que sabe transmitir a los demás su cariño por nuestro país.
Su compromiso funciona también en la otra dirección: gracias a Cecilio, el País Vasco, su cultura y su gente se han hecho conocidos y cercanos a nuestra comunidad de Kołobrzeg y, a través de proyectos y eventos compartidos, a un público más amplio de la región de Pomerania Occidental. Así lleva años tendiendo un puente entre nuestras regiones, ayudando a los polacos a conocer a los vascos y a los vascos a descubrir Polonia.
Nuestra amistad también tiene un toque dulce. La hija de Cecilio colecciona sobres de azúcar y, según cuenta su familia, ha reunido una de las mayores colecciones de este tipo en el mundo. Con el tiempo, Marek se sumó a esta afición, buscando sobres durante sus viajes por distintos rincones del planeta. Este pequeño gesto se convirtió en otro lazo entrañable entre nuestras familias. Porque a veces la amistad se cuenta a través de grandes proyectos compartidos y otras, mediante un pequeño sobre de azúcar traído de un viaje lejano.